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  • Foto del escritorMía Saan

Y vivieron felices por siempre...

"Se vende esta casa Donde hubo dos enamorados Que entre promesas atrapados Se daban el alma

Se vende esta casa Donde anidaban golondrinas Donde dos se daban la vida Hoy entra en subasta

Se vende esta casa Donde una de las dos verdades Se fue a buscar en otra parte Caricias extrañas

Se vende esta casa Se vende esta casa ¿Quién quiere comprarla?"



En México, por cada 100 matrimonios, ocurren casi 32 divorcios, según datos del INEGI del 2019. También reportó que los matrimonios han disminuido en un 24% en la última década.


¿Estos datos nos dicen algo?


Yo creo que esta información nos obliga a cuestionar el ideal romántico bajo el que hemos sido educados. Ese basado en la fidelidad sexual y en la promesa de para toda la vida.

Todos de alguna manera nos hemos sentido atraídos por vivir el ideal de pareja basada en los mitos del amor romántico que hemos revisado en programas anteriores y al final hemos terminado frustrados y decepcionados por no haber conseguido el objetivo.¿Cual objetivo? El de “y vivieron felices por siempre”


Se dan cuenta de lo peligroso que es que vivamos educados y educando en una idea del amor basada en la idealización de la pareja, en donde la posesión está asociada con el bienestar familiar y la felicidad. Lo más peligroso es que no entendemos la pareja como un objetivo en sí misma, sino como un instrumento para alcanzar el objetivo de la felicidad.


La felicidad, algo tan intrínseco, tan individual, tan propio de cada quien. ¿cómo es posible que elijamos a una persona para dejar en ella la responsabilidad de hacernos felices?


Si yo misma no lo soy, no podré darlo, simplemente porque no lo tengo.


Y no me van a dejar mentir, es muy común entre pláticas de mujeres u hombres divorciados, que se comenten cosas como “no me di cuenta de que me casé con imbécil” o “era una maldita bruja”


Está práctica errónea de buscar la felicidad a través de una pareja hace que se pierda estabilidad y en muchas ocasiones la duración de la relación está determinada por su capacidad de satisfacer las necesidades individuales de quienes la componen. Por eso no es extraño que tantas parejas se separen, pues todas estas premisas generan una fragilidad extrema en los vínculos románticos.


En cambio, si dos personas conciben como valores fundamentales la libertad y la autonomía personal, es prácticamente imposible que encajen en el ideal de pareja romántica que exige un control mutuo y una fusión de intereses.


Pero con esto no quiero decir de ninguna manera que la monogamia esté mal o que sea imposible de llevar a cabo, por el contrario, lo único que busco en este espacio es que detectemos en donde estamos parados con respecto a nuestras creencias del amor y la pareja.


Porque considero que tener claridad, nos da libertad, nos abre un abanico de posiblidades y sobre todo nos evita sufrimiento.


Desde mi punto de vista, el triangulo amoroso que forman la monogamia, la fidelidad y el amor romántico usan términos de propiedad y posesión para definirse: “eres mío”, “yo soy tuya” “me perteneces” “te lo he dado todo” “te debo la vida” “me robaste el corazón” “voy a conquistarla” “te pertenezco” “me las pagarás" etc.


Entonces, si nuestro impulso romántico busca la media naranja, una vez que logramos ser una naranja completa, la otra persona nos pertenece. Sí, así como nos puede pertenecer cualquier objeto.


Yo creo que no, yo creo que el AMOR con mayúsculas no es un bien, yo diría que es una energía no renovable. El amor real no mengua la persona que eres, no hace sufrir, no duele, por el contrario, eleva tu potencia y te hace grande.


Muchas gracias por leerme, nos encontramos la próxima semana por aquí para seguir divagando.


Con cariño,


Mía



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